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Embarazo: amor y autoestima - parte 1

mito romántico

Por: Gabriela Brizio @gavygaviotas

Recientemente por cuestión de salud no he dejado de pensar en el embarazo. El embarazo es un tema nuevo para mí en cuanto a escritura, porque no es un tema nuevo para ninguna mujer. Creo que ha estado presente en mi educación desde pequeña y ha sido un eje central en la forma en que me fue influenciada mi sexualidad. He jugado a ser madre desde que tengo seis años y preocupado por si quiero o no ser madre desde que me empezó la primera regla.


Ahora bien ¿esto es violento? Bueno la realidad es que existen formas de violencia llamadas “micro-machismos” que nada tienen de pequeños y mucho tienen de estructurales. Nos hacen daño porque cuando hablamos de goces de derechos y de libertades, no tenemos la posibilidad de elegir. Los “micro-machismos” son situaciones y comportamientos que pasamos las mujeres todos los días, donde de forma cotidiana se nos violenta y menosprecia. El concepto “micro-machismo” nace con la idea de que estos comportamientos pueden ser sutiles o incluso pequeños, pero la realidad es que no hay machismos más grandes que otros, es perpetuar la violencia y se tienen que identificar como tal.


Sólo con mencionar algunos, nos encontramos con la idea de que un hombre no puede contener su deseo sexual, la concepción del matrimonio para las mujeres como el día más feliz de su vida y para los hombres como el día que su vida llega al fin, juegos y juguetes para niñas y niños; la idea de la supermujer y considerar que el trabajo doméstico es sólo responsabilidad de la mujer, entre otros más que me parece importante destacar a largo del artículo.


Las maternidades deben de ser deseadas y las imposiciones de responsabilidades sociales o de opiniones en algo en lo que nadie debería de estar opinando es una forma “sutil” de violencia. “Una mujer, al igual que un hombre, es completamente libre de elegir su manera de existir y expresarse, aún a pesar de que esto siga siendo incómodo para una sociedad en la que la superioridad masculina aún se da por sentada.”1


Desde pequeñas somos empujadas hacia el hecho de la maternidad per se, empieza con los juegos en los que somos las cuidadoras de pequeñas muñecas a las que alimentamos, dormimos y damos de comer. Después sigue en el discurso sobre el descubrimiento y práctica de la sexualidad, en el que si bien está la presencia del condón como el principal método de protección para mujeres y hombres, las farmaceúticas se han enfocado en la creación de métodos anticonceptivos con consecuencias secundarias como desajustes hormonales, dolores de cabeza, espalda, aumento de peso, etc. pero en comparación, es poco el avance en el desarrollo de métodos anticonceptivos para el público masculino.


También, es a nosotras como mujeres a quienes se nos inculca desde temprana edad no sólo que la responsabilidad de tener vida sexual activa es unidireccional, si no a sentir culpa sobre decidir sobre la misma y a ser señaladas.


De generación en generación hemos sido desdibujadas bajo la sombra del deber complacer y cuidar a un hombre al mismo tiempo. Nuestra formación patriarcal tiene dos directrices muy claras; la primera, es que se nos dice que somos un cuerpo deseable y que los hombres son deseosos indomables. La segunda, tiene más que ver con asignarnos planes de vida por nuestro género: ser madres. Se nos habla de un “instinto maternal”, se decide por nosotras mucho antes de darnos cuenta que es una libre elección y claro, que no nos sorprenda el modelo del padre ausente, pues a ellos nadie les dice desde pequeños que es natural que les llegue un “instinto paternal”, se concentran más en celebrarles la acumulación de parejas sexuales.


Es aquí, donde personalmente mi visión sobre la corresponsabilidad durante el embarazo se desdibuja. Durante la infancia y el juego se nos forma para quitarle la responsabilidad de cuidado a los hombres estableciéndolo como un tema de “niñas” y es en lo relativo al sexo y a la sexualidad que se establecen claros parámetros sobre lo que vendrá a significar el embarazo y tener hijos para ambos géneros.


Uno de los efectos de los que poco se habla es el derecho que sienten nuestros círculos sociales en general para cuestionarnos sobre nuestro plan reproductivo. Cuando la respuesta es “sí” a la pregunta sobre querer ser madre, le sigue un “¿cuándo?”, si es “no”, entonces viene un “¿por qué?”. La invasión a la privacidad sobre algo tan personal como la maternidad es aceptada y normalizada, no es casualidad que esta pregunta vaya dirigida en exclusiva a mujeres .


La idea de que el hombre no debe de hacerse cargo de la compra de anticonceptivos, estar al tanto de los efectos en su pareja y empezar a hablar de una responsabilidad compartida no sólo en la concepción si no en la anticoncepción lleva muchas veces a que en el discurso perduren con frases como “se quedó embarazada” o “no pudo darle hijos”. La realidad es que cuando hablamos de maternidades y paternidades deseadas se trata también sobre la construcción de una pareja con responsabilidades equitativas para romper con esas violencias que nos atraviesan de distintas formas.


Es momento de que dejemos de aplaudir o enternecerse por todos esos videos de papás cuidando a sus hijos o haciendo labores del hogar como si fuera un superhéroe y no como si estuviera haciendo algo que también es su obligación. Es tiempo de hablar con nuestras parejas, hijes, amigues, etc., sobre la corresponsabilidad que se debe tener en pareja va desde la preconcepción, concepción y crianza; cuestionar siempre será un buen primer paso para iniciar una nueva construcción hacia un cambio positivo en la corresponsabilidad parental.


En la planeación de una vida debemos de recordar por sobre todas las cosas que somos dueñas de nuestro cuerpo y nuestra vida. Aquí no se trata de establecer juicios de valor sobre la maternidad, sino recordar que ésta debería ser construida en la base de una decisión libre y no sobre presiones impuestas o sobre nociones de culpa o responsabilidad que no son nuestras. La planeación de un hijo debe traer consigo la búsqueda de una vida digna para los involucrados que resulten de la decisión.




1 https://gatopardo.com/noticias-actuales/un-alto-a-los-micromachismos-cotidianos

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